04 ene 2026 Publicado en: Higiene Visual
¿Qué pasa con tus ojos durante una ola de calor?

¿Qué pasa en tus ojos durante las olas de calor?

Las olas de calor no solo afectan nuestro estado general, el descanso o la hidratación: también impactan directamente en la salud visual. Cuando las temperaturas se elevan de forma sostenida, los ojos entran en un escenario de mayor exigencia, y muchas molestias que parecen “normales del verano” en realidad son señales de alerta que conviene atender.

La película lagrimal bajo estrés

Uno de los primeros sistemas que se ve afectado por el calor es la película lagrimal, esa fina capa que recubre la superficie del ojo y lo mantiene lubricado, protegido y ópticamente estable. Con temperaturas altas, baja humedad ambiental y viento, la lágrima se evapora más rápido de lo habitual.El resultado: sequedad ocular, ardor, picazón, sensación de cuerpo extraño o “arenilla” y, en muchos casos, enrojecimiento.

Esto se agrava aún más en personas que pasan mucho tiempo al aire libre, trabajan en ambientes con aire acondicionado o utilizan pantallas durante varias horas al día.

Calor, sol y deslumbramiento

Durante las olas de calor suele haber una mayor exposición solar. La luz intensa y el reflejo en superficies claras —arena, agua, veredas— generan deslumbramiento, obligando a los ojos a un esfuerzo constante de adaptación.Este sobreesfuerzo visual puede provocar:

  • Fatiga ocular

  • Dolor de cabeza

  • Visión borrosa transitoria

  • Mayor sensibilidad a la luz

El uso de lentes de sol con filtro UV certificado no es solo una cuestión de comodidad o estética, sino una verdadera herramienta de protección ocular. Sin filtro adecuado, el ojo recibe radiación dañina aunque el cristal sea oscuro.

Aire acondicionado: alivio para el cuerpo, enemigo para los ojos

En los días de calor extremo, el aire acondicionado se vuelve protagonista. Sin embargo, estos sistemas reducen drásticamente la humedad ambiental, lo que acelera aún más la evaporación lagrimal.Muchas personas notan que dentro de oficinas, autos o locales cerrados los síntomas empeoran: ojos secos, cansancio visual y necesidad constante de parpadear o frotarse los ojos.

Un tip clave es regular la dirección del aire, evitar que dé directo al rostro y complementar con una correcta hidratación y, si es necesario, lágrimas artificiales indicadas por un profesional.

Lentes de contacto y calor: cuidados especiales

Las altas temperaturas también impactan en quienes usan lentes de contacto. La sequedad ocular puede hacer que los lentes resulten más incómodos, generando sensación de rigidez, visión fluctuante o necesidad de retirarlos antes de lo habitual.

Durante olas de calor se recomienda:

  • Priorizar lentes descartables diarios, que reducen el riesgo de acumulación de residuos

  • Evitar manipularlos con manos sucias o en ambientes con arena y polvo

  • No exponerse al agua (mar, piscina) con los lentes puestos

  • Usar lentes de sol encima para reducir evaporación y deslumbramiento

Ante cualquier molestia persistente, lo mejor es suspender su uso y consultar.

Inflamación y estrés oxidativo

El calor extremo también favorece procesos de estrés oxidativo, con mayor producción de radicales libres. Estos afectan a todo el organismo, incluidos los tejidos oculares.Cuando el ojo no logra compensar este estrés, aparecen síntomas inflamatorios que pueden intensificarse en personas con ojo seco, alergias, cirugías previas o patologías oculares.

Una alimentación rica en antioxidantes, buena hidratación y descanso adecuado ayudan a mitigar estos efectos.

Niños y adultos mayores: grupos más sensibles

Los niños y los adultos mayores suelen ser más vulnerables a las olas de calor. En los más chicos, la exposición solar intensa sin protección puede generar irritación ocular y molestias que muchas veces no saben expresar con claridad. En adultos mayores, el calor puede agravar cuadros de ojo seco o patologías preexistentes.

En ambos casos, la prevención es clave: lentes de sol adecuados, horarios de menor exposición y controles visuales regulares.

Prevención: pequeños hábitos que marcan la diferencia

Durante una ola de calor, cuidar los ojos implica:

  • Mantener una buena hidratación general

  • Usar lentes de sol con filtro UV real

  • Evitar frotarse los ojos

  • Parpadear conscientemente frente a pantallas

  • Reducir la exposición directa al aire acondicionado

  • Realizar controles visuales si los síntomas aparecen o se intensifican

El valor del asesoramiento profesional

No todas las molestias son iguales ni todas las personas reaccionan de la misma manera al calor. Por eso, contar con asesoramiento profesional permite anticiparse a los problemas y elegir las mejores soluciones para cada caso: lentes de sol adecuados, cambios en la corrección visual o recomendaciones personalizadas según la corrección que uses.

En Semiflex, te acompañamos para que tus ojos atraviesen el verano con confort y protección. La información es el primer paso para disfrutar del calor sin que tu visión pague el precio.

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